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Congreso sobre
Politicas Sociales en la UNQ
CÓMO RESCATAR A LOS POBRES
En la Universidad de
Quilmes, debatieron Lozano, Llach, Isuani y
Coraggio sobre la necesidad de cambiar la asistencia
social.
Lo que hoy está en debate es el
ordenamiento de la sociedad, el tipo de matriz
distributiva del país, que está
vigente desde el 76 y todavía sigue
en marcha. La intervención de Claudio
Lozano (CTA) arrancó una avalancha de
aplausos entre las más de mil personas
que ayer participaron del Primer Congreso Nacional
de Políticas Sociales, realizado en la
Universidad Nacional de Quilmes. La masiva
participación muestra el fuerte interés
que hay por buscar una reconstrucción
del país desde las bases sociales,
celebró el rector de la universidad,
Julio Villar.
Organizado por la Asociación Argentina
de Políticas Sociales y la UNQ, el congreso
seguirá hoy con debates, conferencias
y una muestra permanente de experiencias. El
tema central del encuentro es Estrategias
de articulación de las políticas
sociales.
Tras la conferencia inaugural, a cargo del secretario
ejecutivo de la Cepal, José Antonio Ocampo,
la primera sesión plenaria fue abierta
ayer a la mañana por José Luis
Coraggio, rector de la Universidad de General
Sarmiento. Describió el contexto (estamos
en un país extranjerizado en su economía
y su política... este país ha
sido saqueado y hay quienes quieren seguir saqueándolo)
y definió que las políticas
sociales deben tener una visión de largo
plazo. Pero no podemos pedirle a la gente que
espere. Debe haber una inmediata redistribución
del ingreso y de las propiedades.
Coraggio propuso un cambio de paradigma, dejar
de pensar en la contención y el alivio
de la indigencia, para volver a pensar en términos
de desarrollo. Hay que articular las políticas
sociales desde arriba y desde abajo, desde el
Estado y la sociedad. Las nuevas políticas
se deben construir socialmente y deben ser políticas
socioeconómicas, es decir, políticas
que busquen otra sociedad y otra economía.
Debemos cuestionar la separación entre
economía, sociedad y política
que ha impuesto el pensamiento único.
Es necesario cambiar las ideas, es necesario
entablar una lucha cultural, porque el sentido
común ha sido introyectado por los valores
del mercado.
Para el siguiente orador, Aldo Isuani, la política
social en Argentina sigue anclada en el
mundo del pasado, no tiene nada que ver con
la realidad actual. El ex secretario para
la Tercera Edad aseguró que en
un contexto de desintegración social,
no hay política social posible.
Por eso, defendió la necesidad de constituir
un verdadero proyecto nacional y no una mera
confederación de provincias. La nota
disonante del debate la puso el economista Juan
José Llach, ex ministro de Educación.
Hay tres factores condicionantes para
que haya más recursos para políticas
sociales y también menos necesidad de
esas compensaciones. Uno es el crecimiento económico,
donde la Argentina fracasó, porque ha
carecido de una estrategia... Otro es la macroeconomía,
que cada tres o cuatro años se viene
abajo. Estas caídas son tremendamente
generadoras de pobreza. La manera en que se
salió de la Convertibilidad fue equivocada.
Y ahora tenemos al peor enemigo de los pobres,
que es la inflación. Eso es lo que tenemos
que atacar. Esa sería la mejor política
social dijo el ex colaborador de Domingo
Cavallo. El tercer factor es la cuestión
impositiva: si no existe un sistema más
progresivo, las políticas sociales siempre
van a correr por detrás. Llach
agregó a la educación como cuarta
condición para que sean menos necesarias
las políticas compensatorias.
El más enérgico polemista fue
Claudio Lozano, director del Instituto de Estudios
y Formación de la CTA. Disparó
contra Llach y contra el vocero presidencial
Eduardo Amadeo, que compartía la mesa
en calidad de presidente de la Asociación
Argentina de Políticas Sociales. La
Argentina de la Convertibilidad nos dejó
14,5 millones de personas por debajo de la línea
de pobreza. Las opciones buscadas por el actual
Gobierno no han hecho más que aumentar
la desocupación del 18 al 23 por ciento;
destruir el empleo; pulverizar los ingresos
reales, que cayeron un 20 por ciento en cuatro
meses por la inflación; y llevar a 18
millones las personas pobres. Advirtió
que no hay posibilidad de discutir políticas
sociales si no se pone en el centro del debate
la cuestión de la distribución
así como el tipo derelación
salarial, el régimen fiscal y el régimen
monetario. El dirigente de la CTA reclamó
una política social que garantice
una nivelación hacia arriba de los ingresos,
con criterios de universalidad... y desarrollada
sobre bases participativas.
LA NACION

El aumento de la pobreza:
debate sobre la articulación de los planes
económicos con los sociales
INSTAN A UNA POLÍTICA DE INTEGRACIÓN
SOCIAL
El titular de la CEPAL,
José Ocampo, aconsejó armar redes
productivas y medir el impacto de cada norma
en la calidad de vida.
En un seminario sobre el tema advirtieron que
la situación de los pobres es, a la vez
que un problema actual, un obstáculo
para el crecimiento. Llamado a rever el régimen
laboral.
Por
Silvia Stang
¿Cómo influir
para el desarrollo económico impacte
en lo social?, se preguntó José
Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la Comisión
Económica para América Latina
y el Caribe de Naciones Unidas (CEPAL), luego
de hacer un repaso de algunas lecciones
dejadas por la década del 90 en los países
de la región.
La respuesta, que él mismo ofreció,
giró sobre tres ejes: cambiar la forma
de ver la macroeconomía, declarando insuficiente
la visión de que la estabilidad de precios
es la materia central; generar el encadenamiento
de sectores productivos enrolados en microempresas
y orientados a sectores exitosos internacionalmente,
en reemplazo de la sola política de protección
social, y dar visibilidad a la situación
social, obligando a los bancos centrales, congresos
y a cualquier órgano gubernamental, a
dar a conocer un estudio de consecuencias sociales
de las medidas que instrumentan. Que se
fijen metas de pobreza, además de las
de desempleo, aconsejó.
Ocampo disertó en el Primer Congreso
Nacional de Políticas Sociales, organizado
por la Asociación Argentina de Políticas
Sociales, que preside Eduardo Amadeo, y la Universidad
Nacional de Quilmes. El tema del encuentro fue
cómo encontrar una estrategia de articulación
entre la política económica y
la social.
Los rezagos sociales se pueden convertir
en un obstáculo para el crecimiento económico
de América Latina, advirtió Ocampo,
para luego llamar a la toma de decisiones de
integración antes que de asistencialismo.
El funcionario de la CEPAL también señaló
que el régimen laboral debe ayudar a
la mejor adaptabilidad de los trabajadores,
para que no queden fuera del sistema. Es
verdad que la flexibilidad laboral no dio resultados,
pero tampoco sirven las viejas formas de la
política laboral, reflexionó.
Mas
pobreza
El
congreso dio espacio a una mesa de economistas,
en la que Claudio Lozano, asesor de la CTA,
instó en su vehemente discurso a cambiar
el modelo laboral porque el actual es
generador de pobres, al tiempo que destacó
que para fines de año podríamos
tener un país con 20 millones de personas
bajo la línea de pobreza (estudios privados
ya ubican esa cifra en 18 millones para este
mes, teniendo en cuenta la inflación
acumulada)
Juan Llach, por su parte, señaló
que como la salida de la convertibilidad
se hizo mal, ahora hay que pensar en para la
inflación como primera estrategia contra
la pobreza. El ex viceministro de Economía
apuntó que fue un error ir a negociar
con el FMI sin un plan, porque entonces se impuso
un régimen de flotación muy malo.
Frente a los casi 1500 participantes que colmaron
las instalaciones de la Universidad de Quilmes
(vinieron delegaciones de 15 provincias y de
7 países), Amadeo -que es también
vocero presidencial- coincidió en que
se debe incorporar el tema de la pobreza en
todas las decisiones tomadas por los gobiernos.
Articular implica aceptar que el otro
tiene capacidad de aportar el trabajo común,
sintetizó el funcionario, al justificar
el título de las jornadas.
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